jueves, 6 de diciembre de 2018

EL CASO DEL FANTASMA DEL MUELLE /// PRIMERA PARTE

DEL DIARIO DE SHARLOTTE PATTERSON.  

06 de diciembre de 2017






            La fama del Señor Holmes le ha precedido desde hace muchos años, hoy en día es un hombre entrado en años, aunque todavía no pasa de los sesenta o no llega a ellos. Realmente es difícil decirlo gracias a que se conserva en buena forma. Cuando me hablaron de él ya sabía que me informaban de un detective de gran renombre en todo el continente a pesar de su particular modo y personalidad. Se le considera una de las personas más fiables y discretas en su campo sin mencionar su reputación de Infalible.

           Quiero contarles de EL CASO DEL FANTASMA DEL MUELLE, una situación en extremo difícil con la que me topé hace unos meses. Desde el inicio fue obvio para mi que sería un asunto que no podría resolver sola, por lo que me di a la tarea de encausar las cosas en la dirección correcta y esperar que el resultado fuera el mejor posible. Debo agregar antes de empezar con mí relato que el Señor Holmes no me defraudó en lo más mínimo, de hecho superó con mucho toda expectativa previa.  



EL CASO DEL FANTASMA DEL MUELLE

I




          Me presenté en la dirección impresa en la tarjeta con la esperanza de que el Señor Holmes tomara el caso y pudiera ayudarme en tan peculiar situación. El 221B de la Calle Baker, la dirección marcada en la tarjeta lucía a simple vista como los demás edificios de la misma calle, una construcción de dos o tres plantas con paredes gris pálido, franqueadas sus puertas por pequeños portones forjados, todos antes de llegar a una puerta en madera oscura. Los números de cada uno están claramente identificados en el frente.  El que me interesaba está a mitad de la cuadra, justo al lado de un café librería, donde los clientes pueden comprar un buen libro y disfrutarlo ahí mismo con un capuchino, un expreso o cualquier otro tipo de bebida. 

         El taxi se detuvo justo en frente, supongo que ya es una acción rutinaria cuando les dan el nombre de esa calle en particular. Bajé algo inquieta preguntándome si esto era lo correcto o una simple pérdida de tiempo. Asumí que mis nervios se debían a las circunstancias pues no estoy acostumbrada a dejar que otros hagan lo que considero que puedo hace yo misma. Pagué al taxista y me dispuse a entrar antes de que mis propios temores me ganaran la batalla. Al tocar la puerta, una amable mujer de edad avanzada me abrió enseguida con expresión mal humorada, no por ello fue menos cortés. La entrada en sí tiene un pequeño hall con una planta perenne y un cuadro muy sencillo en la pared. El tapete de la entrada sin letra alguna es de un color tierra muy conveniente, un par de puertas de vidrio esmerilado completan el espacio. Tras el hall el resto de la casa permanece discretamente a salvo de los ojos curiosos.
---Buenas tardes, he venido a ver al Señor Holmes--- le dije con mi tono más decidido posible. Ella sonrió un poco antes de responder.
---Bien por aquí señorita--- respondió un poco seca mostrándome un recibidor--- espere aquí mientras la anuncio---- dicho esto me dejó de pie junto a las escaleras mientras ella cruzaba el lugar para adentrarse en una de las habitaciones de la planta baja. Minutos más tarde regresó con una bandeja en las manos, una tela blanca en el brazo y el semblante un poco más serio que antes. 
---Puede pasar--- dijo al marcharse por otra puerta lateral. Yo caminé los pocos metros que me faltaban, a travesé la puerta decidida con mis esperanzas puestas en la reputación del señor Holmes. 
----Buen día señorita, soy Sherlock Holmes, es un placer--- dijo un hombre de cabellos oscuros y ojos verdes. Sentí un estremecimiento atravesarme el cuerpo, su mirada inquisitiva me desvelaba por completo ante él.
---Buen día Señor Holmes, yo espero no quitarle mucho tiempo, pero tengo un problema... Oh Señor Holmes, realmente necesito su ayuda.

          Él sonrió señalando un confortable sofá y se sentó frente a mí aun sonriendo. Era por mucho el hombre más apuesto e interesante que había conocido nunca. A su lado un caballero de cabello oscuro hizo una breve inclinación, no lo había notado hasta ese momento pero debía ser Watson, su compañero y amigo. 
---El Doctor Watson--- dijo Holmes--- de mi entera confianza, no se preocupe---yo asentí y me senté a su lado haciendo una reverencia en respuesta. Frente a nosotros Holmes me miraba atentamente... ¡que penetrante es su mirada! pensé. 
---Dígame señorita, perdone no sé su nombre, pero en que podemos ayudarle
---Oh, perdonen, todavía no me presento, soy Sharlotte Patterson y he venido--- antes de continuar Holmes hizo una señal de paciencia para agregar a mi presentación--- Desde el área del puerto, donde estoy seguro renta un pequeño espacio con vista al muelle--- me quedé sorprendida, esperaba que lo dedujera porque ya la había hecho con incontables clientes pero saberlo y atestiguarlo siempre son dos cosas diferentes. 
---Vaya, lo único que le falta es decirme--- de nuevo Holmes me interrumpió para agregar detalles personales que no le había dicho--- Es usted soltera, trabaja cerca de donde vive, usa con frecuencia una bicicleta y es profesionista en algún campo relacionado con la educación.----eso me dejó sin palabras. 
---- ¿Puedo saber cómo lo sabe?, todo es cierto--- su sonrisa me tenía por completo embobada, con un asentimiento de su cabeza prosiguió diciendo---Tiene arena en sus tenis, es la típica arena gruesa de la zona del muelle, en ese lugar se rentan espacios pequeños para solteros que desean un lugar agradable y económico a la vez. La bicicleta le ha proporcionado una estupenda figura y obviamente piernas notablemente fuertes. Y en las cercanías hay varias escuelas e institutos formativos.--- con esa explicación me convenció de que había llegado con la persona correcta. Fue un alivio.
----Yendo al tema directamente, creo que me persigue un fantasma, no estoy segura de que lo sea tal cual, es decir, el hombre que me sigue se supone que está muerto, aunque estoy segura de haberlo visto al menos dos veces ya.
---Ya veo, continúe--- dijo Holmes con una expresión casi de éxtasis
--- Verá, conocí a Jeremy hará cosa de seis meses, cuando me mudé. Era galante, inteligente, sagaz y cínico. Ese día caminaba por la calle del puerto, la que separa los muelles del comercio local, las osadas y la Taberna de Cojo Jack. Iniciamos una amistad bastante agradable, incluso empecé a considerar que podría avanzar a algo más. Hace veintidós días un cuerpo apareció en el muelle, usted debió leerlo en los periódicos---
---Por supuesto--- respondió Holmes---- el rostro destrozado, la identificación se hizo gracias a la ropa del occiso y  un reloj con su nombre grabado
----Bueno... ¿cómo explicar esto sin parecer una loca?, lo cierto es que le he visto dos veces, una la semana anterior y otra vez ayer. Él estaba observándome desde la distancia, sin embargo no hay error, era él.---- complete mi explicación con las manos temblando y un poco de palidez en el rostro.
----Comprendo, es una situación del todo misteriosa e interesante señorita, créame que nos abocaremos a ello hoy mismo--- suspiré con un gesto de agradecimiento antes de recordar mencionarle el otro tema.
----Verá no sé si está relacionado pero considero que debo decírselo en caso de que le sea útil, La Taberna del Cojo Jack, pertenece a un hombre llamado Jack, el cual carece de una de sus piernas. El y Jeremy parecían tener una afrenta no sé desde cuándo, ambos peleaban cada vez que se veían.
----Información muy útil en verdad señorita. Estaremos en el muelle durante la tarde, le informaremos cuando esté resuelto. 
---Gracias Señor Holmes. Esperaré ansiosa--- Holmes sonrió afectuosamente antes de guiarme a la puerta donde la señora de semblante molesto me aguardaba. Me marché de regreso al muelle, ahora era cuestión de esperar en que terminaba el asunto.

          Watson que permaneció en silencio todo el tiempo, haciendo alguna anotación miró a Holmes notando en él algo que no había visto antes. 
----Una mujer muy inteligente, no cree Holmes
---Sin duda Watson, ya que sabe que no se trata de un fantasma real, pero lo verdaderamente interesante es lo que no nos está diciendo. Esa es la parte interesante de la historia--- dijo Holmes uniendo sus manos en gesto pensativo.
---Holmes, usted cree que su referencia al tal Cojo Jack fue premeditada
---Sin duda alguna Watson--- exclamó Holmes levantándose de un salto de la silla donde recién se sentara al salir la nueva clienta.
----Watson vamos a dar un paseo por el muelle, veamos con que nos encontramos.--- exclamó Holmes tomando su chaqueta del perchero tras la puerta al tiempo que abría la puerta de par en par para buscar su nueva aventura.









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