sábado, 8 de diciembre de 2018

EL CASO DEL FANTASMA DEL MUELLE /// SEGUNDA PARTE



EL CASO DEL FANTASMA DEL MUELLE

II


                   Al llegar al muelle, Watson y Holmes notaron un ambiente cargado de temor aumentado por la espesa niebla propia de Londres. Iniciaron una caminata para observar el escenario completo. Holmes hizo por supuesto lo que siempre hace en sus casos, observar con detenimiento, recabando datos aparentemente inconexos e insignificantes, archivándolos en su maravillosa mente analítica. Las tiendas estaban abiertas pero apenas tenían clientela, el mercado de mercancías generalmente abarrotado estaba casi vacío, lo pequeños locales de comida y recuerdos tenían algo de movimiento. Toda la zona está construida, llena de edificios de varias plantas con pequeños apartamentos, tiendas y locales comerciales abarcan todo el largo del muelle, es una zona por lo general muy activa, por ello el cambio en dicho sector fue algo que destacaron con la mirada desde nuestra llegada. 

               Sobre ese trayecto solo hay dos posadas, ambas regentadas por mujeres mayores. Una de las posadas es poco recomendable ya que la casera del lugar no es muy diligente en cuanto a las actividades de sus inquilinos, la otra en cambio es mucho más estricta por lo que Holmes la señalo de inmediato como el edificio donde resido. Cuando Watson le preguntó porque estaba tan seguro todo lo que respondió fue ---La arena en sus tenis, Watson, ese edificio frente a usted es la única opción posible---.  Por supuesto su deducción fue la acertada.

             Caminaron un rato hasta llegar casi al final del muelle donde la Taberna del Cojo Jack parecía ser el único establecimiento con una actividad normal en todo el puerto. Tal como esperaba eso llamó la atención de Holmes, levantando una ceja miró detenidamente el local desde afuera analizando atentamente todo el conjunto. Sin decir una palabra consideró todas las opciones posibles, luego le tocó el hombro a su compañero y regresaron tal como llegaron.
----Bien Holmes que descubrió en nuestra excursión de hoy
----Esa taberna Watson es por demás interesante, pero no puedo darle más detalles en este momento, todavía debo pensarlo un poco, descifrarlo, necesito un par de detalles amigo mío
--- ¿Detalles Holmes?
---Los detalles que nuestra clienta omitió deliberadamente Watson
---Bien, y ¿cómo piensa obtenerlos?
---Elemental mi querido amigo, una visita nocturna nos dirá lo que nos hace falta saber, al menos una parte de las respuestas. Lo demás lo averiguaremos interrogando nuevamente a la señorita Patterson.
--- ¿Se refiere a venir a esta zona de noche?--- dijo Watson con expresión un tanto preocupada. 
---A qué hora sino es que salen los fantasmas mi querido Watson
---Ya veo, vamos a tratar de encontrar a este fantasma y tener una charla con él
---Excelente Watson, eso es lo que vamos a hacer--- respondió Holmes mientras el auto se dirigía de vuelta a la Calle Baker.

                   Sherlock Holmes y John Watson se retiraban con un plan en mente al tiempo dos hombres los observaban a ellos. Yo permanecía oculta tras la cortina floreada de mi ventana, observando cómo se desenvolvían los acontecimientos que ya estaban en marcha. Esperaba que el llamado de ayuda surtiera el efecto deseado y que esas pobres chicas fueran rescatadas a tiempo. 

          Esa misma tarde en la Calle Baker recibían la visita del Inspector Barrows, un hombre entrado en años con la sagacidad de un zorro y la fuerza de un hombre quince años más joven, un hombre de costumbres arraigadas y ética incuestionable. Su mente abierta le ha servido para resolver exitosamente varios desagradables casos de contrabando en la zona. No era raro que al ser informado de la visita de Holmes decidiera ir a buscarlo. Si había algún ilícito desarrollándose bajo sus narices el querría ponerle freno de inmediato. 
----Señor Holmes--- dijo la Señora Hudson entrando a la habitación delante de un hombre vestido de jeans y camiseta negra--- este caballero lo busca
---Gracias Señora Hudson
----Buenas tardes señores--- dijo el hombre dudando un poco en cómo abordar el tema, algo a lo que no está acostumbrado.
--- Pase adelante Inspector Barrows, siéntese y comencemos
Barrows se quedó un poco descolocado, ya que no espera que lo conociese menos que lo estuviera aguardando. Boquiabierto por un instante estrechó la mano de ambos hombres antes de sentarse en el sofá y dejó que su experiencia tomara el control.  
--- A sumiendo que está al tanto de la complicada situación que se desarrolla en el muelle en estos momentos vamos a establecer el plan de ataque. 
--- Bien, Señor Holmes, cuanto antes mejor
---Esta mañana fuimos contratados por la Señorita Sharlotte Patterson quien parece tiene un acosador tras ella. Nuestra visita nos ha dejado claro que La Taberna del Cojo Jack está involucrada de alguna manera con el asunto. Pero sucede algo más, hay un ambiente notablemente alarmante en todo el lugar por lo que deduzco no es lo único de interés en la zona portuaria en estos momentos
--- No se equivoca, Señor Holmes, los rumores de un fantasma han hecho mella en la economía local. El asunto inició hará unos ocho meses, un marinero llegó hablando incoherencias sobre un aterrador fantasma. Naturalmente asumimos que estaba ebrio pero no era el caso. Desde entonces hemos recibido doce reportes todos idénticos en su descripción: un ser desfigurado, de gran estatura y fuerza sobre humana que aparece y desaparece misteriosamente donde no hay puerta alguna. Además ha habido varias desapariciones de mujeres jóvenes. Todas trabajadoras locales, sin familia o conocidos que las busquen. Quince hasta ahora. 
---- Esto aclara por completo todo. El caso está resuelto Watson--- dijo Holmes aplaudiendo una vez llevado por el entusiasmo de resolver otro misterio.
--- ¡Resuelto!--- dijo Barrows anonadado ante la sonrisa de Watson
--- Resuelto Inspector--- Holmes repitió sonriendo como un zorro
---Ahora debemos tender una trampa a nuestro fantasma para llegar si es posible a las mujeres desaparecidas con vida.
---Cree que están vivas Señor Holmes
--- Estoy seguro de que lo están.
--- Definitivamente. Estarán prisioneras más cerca de lo que usted se imagina. 

          Holmes sonreía ligeramente, una idea clara de lo que sucedía empezó a tener forma, pronto uno o varios culpables estarían tras las rejas. Barrows quería cerrar el asunto del fantasma y si era posible resolver el tema de las desapariciones de una vez sería para él la guinda del pastel. Con eso en mente planearon una trampa adecuada para esa misma noche. Una hora más tarde salió de la casa decidido a realizar todo lo propuesto en su reunión. Holmes y Watson intercambiaban impresiones sobre todo el asunto cuando la Señora Hudson se presentó en la habitación con una bandeja de pastas y té. Sin decir una palabra sirvió la mesa y salió tan rápido como entró.
---Holmes, ¿no cree que la dama está molesta con nosotros?
--- Definitivamente lo está Watson... sin embargo solo nos queda esperar a que nos diga la razón cuando esté preparada para ello--- dijo Sherlock encogiéndose un poco de hombros







 

 

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