jueves, 27 de febrero de 2020

CRÓNICAS DETECTIVEZCAS

RELATOS VARIOS DE LA CIUDAD DE SANTA CATALINA




Imagen tomada de la red.




LA HISTORIA DEL CAFÉ LE-MARAIS


                  En el año de 1810 llegó a Santa Catalina el vapor Neptune procedente de Francia con casi trescientas almas a bordo. La mayoría eran gentes inmigrantes europeos en busca de un mejor futuro, entre ellos el joven de quince años Mouliere Ditry, un huérfano que añoraba hacerse de fortuna y familia como tantos otros jóvenes sin oportunidades en su propia tierra. Por fortuna en Santa Catalina la incipiente comunidad francesa les abría los brazos ayudándoles a ubicarse y conseguir trabajo con bastante rapidez. Así el joven empezó su nueva vida con muy buen pie.

            Para en año de 1825 a sus treinta años Mouliere Ditry abre su café  en la Avenida Principal de la ciudad, un bello y recién acabado edificio con toldos rojos, las plantas colgantes en sus paredes y las mesas sobre la acera rodeadas con una barda de madera ornamentada le daban ese aire europeo que muchos nativos de la ciudad y extranjeros por igual buscaban. Era un concepto nuevo el abrir un lugar como este en una ciudad cada vez más comercial e industrializada, esa fue la base de su éxito. Pronto otros propietarios imitaron su concepto dando a sus locales un aire al viejo mundo, restaurantes griegos, italianos, rusos y más lucían ambientes familiares para los más ancianos y llamativos e interesantes para los más jóvenes. Algunos se posicionaron como comercios de primer nivel, buscados y preferidos por la clase adinerada de la ciudad. Mouliere no se sentía molesto por ello, por el contrario agradecía el gesto viéndolo como un apoyo total a su idea. Llevaba para entonces ocho años de casado y era un hombre feliz pues había logrado lo que vino a buscar. Ese año su café abrió sus puertas con el nombre de Le- Marais en honor a su esposa Marais Ditry. Una mujer no muy agraciada pero con una cuchara prodigiosa, otro de los aspectos por los cuales su café resultó ser un buen acierto. Para entonces ciertamente se habían resignado a no tener hijos lo cual no era el fin del mundo para dos personas que llegaron sin nada más que sueños a la ciudad.

            Ese mismo año la misma comunidad que les ayudara en el pasado les pidió acoger a una pareja de jovencitos recién llegados, cosa que hicieron sin pestañear. Al poco tiempo estaban tan encariñados con ambos que habían decidió registrarlos como hijos asegurándoles de esa manera el derecho a heredar el negocio y la pequeña casa ubicada tras él. Francois y Anette usaban el apellido Ditry con gran orgullo, era lo primero propio que realmente tenían en la vida. El tiempo que no para pasó para todos, la clientela del café era constante, Mouliere y su familia atendían el negocio de manera esmerada, prosperaban gracias al respeto y cariño que se tenían. Ambos jovencitos aprendieron a verse como hermanos primero, luego la relación fraternal pasó a ser más cercana, más intensa hasta el día que por mera casualidad se encontraron solos en la casa; fue entonces cuando un solo e inocente beso abrió las puertas al noviazgo para alegría de Mouliere y Marais. La boda poco tiempo después fue sencilla y apresurada ya que en siete meses llegaría el nuevo miembro de la familia, un pequeño llamado Mouliere Ditry. 

           Los ancianos Mouliere y Marais Ditry fallecieron mientras dormían plácida mente en junio de 1908. Monsieur Mouliere tenía ya 113 años de edad. Le sucedieron sus hijos Francois y Anette Ditry quienes conservaron todo tal cual lo dejaron sus padres adoptivos. Su hijo Mouliere aceptó gustoso pues adoraba a sus abuelos con toda el alma y siguió manejando el café hasta sus 101 años de edad en 1937. A él le sucedió su hijo  Didier Ditry de 75 años de edad, el nombre y el local continuaron siendo los mismos. En 1970 se retiró a los 108 años dejando al mando a su hijo Mouliere Ditry de 73 años, quien manejara el lugar hasta el 2015 retirándose a los 112 años bien cumplidos. El actual dueño  el señor Mouliere, nombrado así en honor a su padre tiene 99 años de edad y ya prepara a su hijo Belmot Ditry de 70 años  para la sucesión. Cada vez que alguien le pregunta por el tema siempre responde  de la misma manera: " En el café Le-Marais siempre a habido un Monsieur Ditry al mando ".  

                Actualmente la Avenida Principal de la ciudad fue movida a la siguiente cuadra debido al crecimiento demográfico, por lo que la dirección para llegar a este histórico lugar es Esquina Norte de la Antigua Avenida Principal, Planta baja del Edificio Lafitte, Ciudad de Santa Catalina, distrito Central. La casa de los Ditry continua estando en el mismo lugar, tras el cafe.







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