jueves, 6 de febrero de 2020

VERSOS PARA UNA CIUDAD CON ALMA

Algunos versos reeditados de uno de mis primeros poemarios






LA ESPECIE HUMANA



Que tenue y ligera
se encuentra la especie humana,
tanto que prisionera de su propia vanidad
se halla sometida a los rigores
de la visión ilusoria de su superioridad.
Realidad abrumadora de dolor y esperanza

Sobre la geografía a levantado
ciudades de acero y concreto,
de cartón, sueños y viento.
Como cuerpos amontonados
esperan que caigan sobre ellos
las glorias y sus monumentos
el azote de los tiempos

Que ufana y orgullosa
se vanagloria la raza del hombre
tomando sin medidas
lo que la madre en su mesa pone.
El padre tiempo mira a la raza del hombre
sin prisas ignora su infantil rabieta
Que tenue y ligera
se encuentra la especie humana
prisionera de su propia vanidad.
Realidad abrumadora de dolor y esperanza.




AMANECER EN EL BARRIO


Sobre los techos oxidados
de las viviendas en silencio
con llamadaras de fuego
se cubren los cielos.

Las nubes apacible no se resisten.
tiñen su gris con el naranja más intenso
mientras una brisa congelada
se cuela renovada en cada aposento

Todos van despertando con la nueva luz
dorada, silenciosa, estimulante
que autoritaria quiebra los cristales,
y hace brillar el polvo en el aire

Con fríos rayos de fuego
el amanecer despega
los cuerpos  tibios
de sus mullidos lechos.




MI CASA


Esta es mi casa, es real, tangible
está aquí y yo estoy en ella,
este es mi nuevo hogar, mi cobijo
aunque las paredes corroídas
de viejas se estén cayendo

Arreglos, pintura, trabajo y anhelo
un par de cortinas que den la bienvenida
a la corriente fresta que me vista
un lugar donde  depositar mis sueños

Esta es mi casa, cuantas esperanzas,
bajo este techo mi vida se arriaga
arriba otras personas viven
otras personas en su propia casa

A mí no me importa
estas cuatro paredes me bastan.





LA ÚLTIMA MORADA



En la necrópolis esperan aquellos,
quienes como nosotros habitaron
estos yermos prados, nos esperan pacientes
en sus casas blancas, todos en óbito silencio

Será la última morada, in esquivable destino
para nosotros los habitantes de los campos asfaltados
ciudad bulliciosa, violenta y palpitante
civilización ordinaria de humo y aire


Flores custodian los sepulcros,
estatuas pálidas prestan callado consuelo
coro armonioso en sequito acuerdo
para la ultima morada de nuestros cuerpos




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